Nos ha dejado para siempre una de las fundadores de Lusekelo-Alegría: Terela.  

Todavía estábamos  en el siglo XX (año 1999) cuando Terela comenzó a colaborar con la obra misionera de José Manuel Gándara en Zambia. 

Maestra, madre, con su eterna sonrisa, siempre disponible, colaboradora, creyente, patrona de la Fundación. Siempre lo dio todo. Su generosidad era inabarcable. 

Te echaremos de menos, pero sabemos que ahora, junto a Gándara, haréis más felices y alegres a los que están con vosotros.